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domingo, 12 de febrero de 2012

EL VIRUS DEL AMOR


 
INTRODUCCIÓN

Definición de virus según la Real Academia de la Lengua Española[1]: “Programa introducido subrepticiamente en la memoria de un ordenador que, al activarse, destruye total o parcialmente la información almacenada”.

La Humanidad requiere para su Sostenibilidad[2] experimentar el Amor y por consiguiente, es necesario introducirlo abiertamente en la memoria de la conciencia colectiva para que al activarse destruya totalmente la información de miedo que ha sido almacenada por generaciones. El Amor es transparente y por eso no es posible hablar de introducirlo subrepticiamente, esto es, en forma oculta y escondida.

El Amor debe ser introducido a la Humanidad por una masa crítica anónima, conformada por Seres Humanos que sientan en su corazón la necesidad de experimentarlo dentro de sí y expandirlo en su entorno, cuyo radio de acción dependa de cada cual, sin límites, dado que el Amor no tiene límites.

El Amor es Unidad. La Humanidad necesita unidad para su curación.

Cuando amamos a alguien, deseamos estar unidos a esa persona. Cuando amamos a Dios, deseamos estar unido a Él. Cuando amamos a nuestras familias, deseamos estar unidos a ella. Cuando amamos a nuestros enemigos, deseamos estar unidos a ellos trascendiendo la separación y el conflicto que antes reinaba.

Debemos de amar a los que por acción y complicidad crearon y están ejecutando el programa del temor. Este gobierno religioso-político oculto y multinacional necesita de nuestro Amor. De esta manera, la Humanidad trascenderá el orden secular[3] del egoísmo hacia un nuevo orden de Amor.
Para la inmensa mayoría,  debemos despertar del adormecimiento de la omisión y ser conscientes del programa de temor para trascenderlo con Amor.

El Amor es verbo, es acción y toda acción requiere de voluntad. Se decide amar o no amar. Si estamos vivos, es porque queremos vivir y aunque hay quienes desean morir, si están vivos todavía, están esperando una luz que les de una nueva esperanza para vivir. Espero de todo corazón que estas líneas lleven esa esperanza para esos amigos desconocidos que hoy no desean vivir y que decidan vivir después de leerlas y reflexionar en ellas. Ojala algún día pudiéramos conocernos.

El instinto de la sobrevivencia nos indica que debemos cambiar, e introducir el Amor a la experiencia de la vida para que realmente haya vida abundante para todos. El cambio climático es real y la padecemos todos sin distinción de raza, credo, género, nivel social. La huella ecológica que nos indica cuanta tierra se necesita para mantener los niveles de consumo que hoy tenemos por buscar la felicidad, señala que son 1,5 tierras y solo tenemos una[4]. Las guerras son reales, aunque los motivos sean ocultos. La pobreza es una experiencia para el 75% de la población mundial mientras que 147 corporaciones privadas son dueñas del 40% de la riqueza del mundo[5]. La sostenibilidad del modelo de desarrollo va a colapsar y con él, muchas vidas perecerán, de seguir dentro de un modelo de desarrollo económico que busca crecer en forma permanente, mientras los recursos naturales decrecen rápidamente, las necesidades básicas son cada vez más insatisfechas y el ecosistema global busca su propio equilibrio de cara a la inestabilidad que le produce el modo de vida de la Humanidad.

La acción de Amar tiene como característica fundamental la lealtad y su poder está en el corazón. Esto significa que para desarrollar la voluntad que promueva un cambio se requiere lealtad al corazón, es decir, estar unidos al sentimiento que se percibe en el corazón.

Si sientes que el mundo no puede seguir como va y que el modelo de desarrollo se debe cambiar hacia uno sostenible que promueva el desarrollo social, ambiental y económico en un equilibrio sustentado en el desarrollo del Ser, entonces estas siendo leal con tu corazón que promueve el instinto para sobrevivir, inyectándonos una nueva fuerza vital que genera movilidad.

La pereza es el resultado de la pérdida del instinto por la sobrevivencia.

El co-razón tiene razones que la razón no comprende. Este documento no puede leerse desde la razón, sino desde el sentir del corazón y con él, armonizar la razón. En caso contrario, es imposible comprenderlo plenamente, dado que sería a medias y causaría un sentimiento de temor provocado por la resistencia al cambio y con él, volveríamos a la misma situación de pereza, pasividad y adormecimiento, generada por la información almacenada que el programa de temor transmite, esperando que sean otros los que tomen las decisiones por nosotros.

El sistema educativo promueve la razón aplastando el sentir del corazón. Y con ello, está garantizado el almacenamiento de la información que tiene el programa del temor. Con esta información almacenada, de generación en generación y por eso secular, actuamos creyendo que estamos haciendo lo correcto, aunque nuestro corazón nos grite que no y aún cuando, la experiencia que vivimos muestre que hay fallas vitales que debemos corregir si deseamos vivir.

La experiencia nos muestra que el raciocinio de que el desarrollo económico trae el desarrollo humano, no es cierto ni genera sostenibilidad para la Humanidad. El país con mayor índice de desarrollo humano no es el más rico ni tampoco el más feliz y sin embargo, nuestros colegios y universidades siguen educando con este raciocinio, que lo replicamos en el trabajo, ya sea como empresarios o empleados, en una rutina cotidiana que adormece y va generando pereza mental y por consiguiente, un suicidio lento y colectivo, sin prisa y sin pausa..

Hay muchas personas que creen que no hay posibilidad de cambiar, que el poder ostentado por el gobierno oculto del temor es invensible, que no hay nada que hacer sino esperar a que los gobernantes visibles del mundo, se reúnan en las cumbres mundiales y tomen las decisiones correctas para la Humanidad y como eso es imposible, entonces, no desean vivir y viven de forma anárquica. Mucha de la juventud cree que no hay nada por hacer pero gracias al sentir del corazón, muchos también se sienten indignados y se suman a otros más maduritos, que van tomando conciencia que el cimiento que sustenta ese poder es el poder social, al que pertenecemos la inmensa mayoría.

El poder social ora, vota y consume y eso es el verdadero poder que sustenta a un falso poder religioso, político y económico que hoy ostentan otros.

El modelo de desarrollo requiere de un ajuste para que la Humanidad sea sostenible en el planeta Tierra y ese ajuste es la Sabiduría cuyo principio es el Amor a Dios. Cuando el poder social ame a Dios y viva en la espiritualidad, el poder oculto religioso-político se desvanece, porque la luz desvanece la sombra.

El tornillo que le hace falta a la Humanidad, al poder social, es la Sabiduría. Sin este tornillo, la Humanidad se mantendrá enferma física, emocional y mentalmente. Y con esta enfermedad, con esta pandemia del temor, es necesario inyectar un virus que contrarreste la pandemia y es el Amor.

Sentir el corazón es acceder a la conciencia que es mayor a la ciencia.

La con-ciencia abarca la ciencia y es curioso como el más grande científico del siglo XX, Albert Einstein, expresaba que la imaginación era más importante que el conocimiento. Imagina un mundo amoroso empezando por tu propio mundo, el cercano a ti, el que puedes transformar con el poder del Amor y como ese mundo personal amoroso se conecta con otros mundos personales amorosos, creando una red social amorosa que va generando una conciencia colectiva amorosa que va generando un ente energético cargado de Amor, pulsado por esa masa crítica de seres amorosos y cuyo poder es inconmensurable, transmutando en forma mágica la antigua conciencia colectiva de temor, y de esta forma dando realidad física a una Humanidad amorosa entorno a un desarrollo Sostenible, sustentado en el Amor.

Si deseas hacer un homenaje a este hombre de la ciencia, imagina que del Cielo cae una bomba sutil de Amor, que al estallar, libera una gran onda expansiva de Amor, que todo lo cambia. Imagina que del Cielo cae una bomba, dos bombas, muchas bombas de Amor y el epicentro de una bomba, eres tú. Esa es la forma de infectar el programa de temor y darle bienvenida a una Nueva Tierra llena de Amor, Libertad y Paz, sostenible de generación en generación.

La juventud hippie de los 60´s y 70´s imaginaban este mundo de Amor, Libertad y Paz pero cometieron errores que hoy debemos corregir y la principal corrección es que debemos sustentar el Amor propio en el Amor a Dios que nos regala la espiritualidad para que tengamos Sabiduría, dando rienda suelta a nuestros atributos físicos, emocionales, mentales y espirituales que la conciencia nos regala.

Corazón y conciencia deben armonizar la razón y la ciencia. Las primeras son las piezas básicas y esenciales del engranaje del Amor y en ausencia de ellas, la razón y la ciencia son manifestaciones de lo contrario al Amor, el temor.

Espiritualidad y ciencia van de la mano gracias a la conciencia, el corazón, la ciencia y la razón. Debemos aprender a racionalizar con base en el espíritu y encontraremos la lógica de la Sabiduría que subyace en el corazón.

El desarrollo del Ser es aprender conciencia y con ella, tenemos la Sabiduría para generar el desarrollo Social. Nadie puede dar lo que no tiene y es IMPOSIBLE generar desarrollo Social sin estar sustentados en el desarrollo del Ser.

Cuando amamos a Dios y nos amamos, podemos amar al prójimo y construir desarrollo Social.

Cuando amamos a Dios y nos amamos, podemos amar a la naturaleza y comprender que somos mayordomos de la finca de Dios que es la Tierra. Pasamos del concepto de propietarios a mayordomos y aunque particulares tengan la tenencia de una porción de la tierra, éstos saben que tienen la responsabilidad de responder ante la Humanidad por la forma de cuidar de esa bendita porción que la vida les ha dado para el bien de todos.

El Amor a Dios produce en forma sabia una reforma agraria que genere el cuidado de los recursos naturales y su correcta disposición para promover un desarrollo sostenible.

Cuando amamos a Dios y nos amamos, podemos amar a la Naturaleza y construir desarrollo Ambiental.

Cuando amamos a Dios y nos amamos, adquirimos la Sabiduría para construir desarrollo económico, creando prosperidad y equidad social, en forma sostenible.

Riqueza sin libertad, sin seguridad y sin sostenibilidad ambiental es una gran pobreza.

Riqueza es diferente a Prosperidad. Es muy triste ser rico y no ser próspero. La riqueza acumula bienes, la prosperidad trae lo suficiente para ser feliz y estar bien en todo momento, atrayendo el bienestar, la libertad y la paz. La riqueza no garantiza el Amor, la prosperidad es una consecuencia del Amor.

Solo es posible construir un modelo de desarrollo sostenible que promueva el desarrollo social, ambiental y económico, sustentado en el desarrollo del Ser, con base en el principio de la Sabiduría que es el Amor a Dios.

La Humanidad vive en ausencia de paz porque está inmerso en el programa del temor y en consecuencia, en la esclavitud que se genera en todo el sistema.

A partir del 9/11 se incrementó la dosis de temor y el terror-ismo es publicitado por muchos, dado que el caos del terror genera una gran oportunidad para generar un nuevo orden gobernado por unos pocos. Con la excusa de la seguridad nacional, el campo del terror está expedito para doctrinas totalitarias, que se implementan lenta pero eficazmente. Las bases de datos de todos nosotros, están disponibles para el uso de unos cuantos.

El poder social tiene en las redes sociales el poder de generar innumerables nodos de Amor que es imposible acabar con el virus del Amor.

Hay esclavos al poder. Esclavizan a otros y con ello, se esclavizan a sí mismos.

Hay esclavos religiosos.

Hay esclavos al modelo de desarrollo económico y para ellos la vida es tra-bajar, tra-bajar y tra-bajar. No saben que es lab-orar, lab-orar y lab-orar. Tiene tra-bajadores y pocos colab-oradores. La Humanidad necesita de colaboradores que se dediquen a laborar.

Hay esclavos al dinero y solo viven para multiplicarlo y acumularlo.

Hay esclavos a medrar en la sombra del poder de otros.

Hay esclavos que son ricos y no pueden salir a disfrutar un parque, ni comer un helado ni hacer lo que muchos N.N. hacen normalmente.

Hay esclavos víctimas del modelo de desarrollo económico.

Hay esclavos que se hacen más esclavos a través de la pobreza y la falta de oportunidades.

Estos esclavos, esclavizan a sus amos anónimos e invisibles, que sin libertad no disfrutan la vida y se la pasan acuartelados en guerras creadas por ellos mismos.

Sin paz, la tensión acumulada genera desarmonía individual y con ella viene la violencia, la violencia intrafamiliar, la delincuencia, la enfermedad física, emocional y mental y progresivamente va llegando la vejez y la muerte.

Riqueza esclavizada a la muerte, que paradoja tan triste.

En este pequeño libro, encontrarás como el programa de temor ha generado la situación actual que vive la Humanidad, desde la separación con su naturaleza espiritual, las malas relaciones personales, el adulterio, la violencia intrafamiliar, la inequidad social, la violencia, el crimen, la crisis económica, el cambio climático; y además, como dar una respuesta contundente infectando este programa con el virus del Amor, que va de la mano de las profecías mayas, el 2012, el desarrollo sostenible y la Nueva Tierra.

Aquí se describe la gran oportunidad que tienen los países en desarrollo, que no tienen tanta dependencia con el gobierno mundial, para potenciarse en el mundo como países Sostenibles, generando una gran transformación geopolítica, con un gran liderazgo.

sábado, 19 de noviembre de 2011

CUANDO DIOS HIZO EL EDEN, PENSÓ EN AMÉRICA


La Nueva Tierra es construir el Cielo en la Tierra.
Es una profecía de todas las religiones que la expresan en diferentes formas pero con el mismo fondo. Esta promesa es la Eterna Salvación.
Hay quienes creen literalmente que la salvación es después de la muerte y vivirán eternamente adorando a su Dios en el cielo. Para estos creyentes, nosotros que deseamos construir la Nueva Tierra somos sus enemigos, hijos del gran enemigo de su Dios. Estos creyentes para mí son mis amigos y hermanos al ser hijos del mismo Dios y les pido que se acojan a la enseñanza de nuestro Maestro Jesucristo que nos enseñó a que amaramos a nuestros enemigos. Así que de ahora en adelante, tengo más seres humanos que me aman, gracias a Dios y a su Hijo Jesús.
Si somos seres espirituales viviendo una experiencia física, es bastante razonable que en donde vivan esos seres es un Cielo. Cuando el ser humano Ama a Dios con todo su corazón, con toda su alma y con toda su mente, adquiere sabiduría y Amor y eso se reflejará en todo lo que haga y una Humanidad amando de esta manera a Dios, pues vivirá en un Cielo lleno de unidad espiritual, sabiduría y Amor. ¿Acaso no es lo que queremos todos? Considero que si mantenemos la Tierra como un Infierno y nos llega la muerte ¿cuándo aprenderemos a vivir como si estuviéramos en el Cielo? A no ser, que Dios nos lo haga todo, seamos unos vagos o unos hijos malcriados y nos la pasemos todo el tiempo alabándolo como parte del pago.
Recuerden, amen a sus enemigos, respirar, 1,2,3,…10, me sigues amando, me sigues amando, me sigues amando, gracias a Dios y a su Hijo Jesús.
Causalmente (la casualidad no existe en el juego de Dios), me encontré en una página web islam[1] lo siguiente que trascribiré literalmente:
“El cielo existe, dijo, pero no es un lugar físico donde localizar a Dios. "El cielo descrito con tantas imágenes en las Escrituras no es una abstracción entre las nubes, sino una relación viva y personal con Dios", afirmó el Juan Pablo II, en el Aula Pablo VI, donde impartía una sesión de catequesis.
El cielo se entiende como "la casa de Dios", explicó, pero sólo en un plano metafórico. Dios "ni se identifica con el cielo ni puede ser recluido en el cielo", añadió el Pontífice.
Los teólogos de la Compañía de Jesús recuerdan en el último número de su revista Civiltà Cattolica, supervisada por el Vaticano, que "el infierno existe y es una verdad de la fe, pero no es un lugar".
Los jesuitas afirman ahora que se trata sólo "de un estado del alma, un modo de ser de la persona en la que ésta sufre la pena de la privación de Dios".
Cuando niños se aprende que el infierno es el fuego y que está bajo tierra. Así lo describió Dante en la Divina Comedia y lo pintaron El Bosco y Beato Angélico. Los jesuitas dicen ahora que no están de acuerdo. El fuego, para los teólogos ignacianos, es sólo una imagen, una metáfora sobre el estado de sufrimiento de "todo ser humano por el hecho de estar privado de Dios". Y el hombre "se autocondena" no cuando se equivoca ocasionalmente, sino cuando niega a Dios "para afirmarse a sí mismo".
Cuando el Ser Humano ama a Dios con toda su alma, corazón y mente, sus obras deben afirmar que hace la Voluntad Divina y que él solo es un instrumento Divino, lo que realmente es un ser espiritual. Y estoy completamente convencido que la Voluntad dé Dios es que vivamos en sabiduría y amor a través de la unidad espiritual, los unos con los otros y eso es el Cielo. Somos templos del espíritu y por consiguiente, una Humanidad espiritual vive en “La casa de Dios” que se llama Planeta Tierra y eso es el Cielo.
Dios es Amor y tenemos la posibilidad real de construir el Cielo en la Tierra.
Nuestros antepasados ancestrales indoamericanos tienen esa misma profecía y la llaman el encuentro del águila y el cóndor.
En la historia de la Humanidad no ha habido un holocausto más cruel que el ocurrido con nuestros ancestros indoamericanos. A partir del 12 de octubre de 1992 los invasores provenientes de Europa mataron, violaron, saquearon y esclavizaron a nuestros padres en el nombre de Dios, como nadie nunca lo había hecho ni lo ha hecho a la fecha. Y somos tan amorosos los nacidos en estas tierras, que celebramos el día de la raza el 12 de octubre y la Semana Santa cada año.
En el nombre de Dios se han matado judíos, árabes, cristianos, hindúes, africanos, yorubas, entre otros. Podemos leer los libros sagrados y en la historia corren ríos de tinta describiendo los ríos de sangre que han fluido en el nombre de Dios. Si algo ha caracterizado a nuestra Humanidad son las guerras santas. Y a lo largo de la historia, que me digan un holocausto mayor a la que ocurrió en nuestras tierras americanas con nuestros ancestros. Todos escriben sus propias historias, muchos justifican sus temerarias acciones, mientras nosotros los indoamericanos celebramos el día de la raza. Y sin embargo, no corren por nuestra sangre sed de venganza sino por el contrario, un deseo inmenso de que la Humanidad entera sea sabia y amorosa.
Es tan grande el holocausto ocurrido en estas tierras y especialmente la generada por los Reyes Católicos de España, que esa mentalidad de miedo paso de gen-eración en gen-eración y hoy todavía nos sentimos los latinos ser del “tercer mundo”. Aceptamos este condicionamiento mental de nuestra libertad. Acogemos a todas las nacionalidades mientras los latinoamericanos son los encargados de los “trabajos sucios” en los países “del primer mundo”. Somos sudacas para muchos y lo triste, es que deseamos los estilos de vida que venden los “países desarrollados” y no valoramos lo nuestro.
Pero América es exuberante y como lo sabía Nino Bravo, cuando “Dios hizo el Edén, pensó en América”[2] y como la mente crea todo, El Edén es América, el Paraíso es América y de aquí construiremos la Nueva Tierra, el Cielo en la Tierra.
Somos in-dios, tenemos a Dios dentro de sí y eso era la enseñanza ancestral, aunque la historia educada por españoles y sacerdotes, aprehendida por nuestros padres y educadores y repetida en las escuelas como verdad irrefutable, es que nuestros padres ancestrales eran salvajes y se sacrificaban unos a otros. ¿Cuántos indios se sacrificaron para Dios por parte de los civilizados españoles para darle gusto? Sé que por culpa de la campaña libertadora que nos dio la independencia de España, hoy no somos los actuales campeones mundiales de fútbol y sé que esta lengua castellana es hermosa, cada día la amo más y como dice Juanes, aquí se habla español con mucho gusto. Por eso somos indios, amamos a nuestros enemigos y sabíamos que no hay mal que por bien no venga y que estos 510 años de oscuridad precedían una era de luz.
Por nuestros ancestros, en nuestra sangre amamos a Dios antes de conocer a Jesucristo, amamos al Maestro Jesucristo después de conocerlo y queremos construir una Nueva Tierra con base en la vida espiritual y el amor. A través de la espiritualidad, aprendimos amar a la Madre Tierra, a la Pachamama y en eso nos parecemos a nuestros hermanos africanos que amaban a los orishas[3] y por eso sabemos que la naturaleza está compuesta por seres vivos y que Gaia es un ser vivo. Ya sé que ahora mis enemigos dicen que soy practicante del vudú y aunque respeto a todas las religiones, sectas y ritos, incluida la primera religión que se tiene historia de ella, la Yoruba[4], aunque a veces no me lo crean, soy cristiano pero sin apellidos.
Las religiones son puentes del universo físico a la dimensión espiritual. El fin no es el puente, el fin es cruzarlo y vivir la experiencia espiritual. Todas las religiones sirven y sirven al mismo Dios porque Dios es Todo y no hay nada por fuera de él. Para quién escribe y comparte con ustedes sus reflexiones, la conciencia del Cristo es mi puente, es mi intermediario entre Dios y yo, pero atravesé el puente y vivo con la experiencia espiritual y eso no significa que deje de amar a mi puente, por el contrario, lo amo infinitamente porque me permitió el camino. Ama infinitamente a tu religión pero te sugiero que atravieses el puente. La salvación no es creer en el puente, la salvación es creer en lo que no se ve para que puedas ver. La salvación es por fe y sin fe no puedes amar a Dios. Por eso al final de los tiempos, el amor a Dios será el único puente, y por eso, muchos amantes del poder se molestan y nos tratan como enemigos. De hecho, ¿qué te lleva hoy a escoger una determinada religión? El querer tener una experiencia espiritual con Dios.
América mayoritariamente profesa la religión Católica Apostólica y Romana y por eso utilizo preferencialmente las citas bíblicas. Católico significa Universal, apostólico es llevar el mensaje de Jesucristo y Romana es aceptar la doctrina de Roma. Por Juan Pablo II ya sabemos que no existe en las nubes el Cielo ni en el centro de la Tierra el Infierno y que solo es cuestión de un estado del alma. Si reflexionan en el evangelio de San Juan y en las cartas de San Pablo, especialmente la de los Romanos y la de los Gálatas, sabrán que el fin no es el puente de la religión sino la experiencia espiritual con Dios que nos dará un estado del alma que nos llevará al Cielo en vida sin esperar a morir para vivirlo.
Por eso entre todos vamos a construir la Nueva Tierra, desde el espíritu y el amor.
El águila representa la razón de Norteamérica, el cóndor representa el co-razón de Suramérica y los invito a que se re-creen en el siguiente enlace[5] donde detallan esta profecía. Por eso, nuestros hermanos green-go´s y canadienses son más racionales y nuestros hermanos latinos más emotivos, especialmente los argentinos. Reflexiona en el holón tierra de los mayas y verás porque somos como somos.
Si ya pasaste por el enlace, comprenderás porque mi amada Colombia ha tenido el pasado que ha tenido. A parte de la invasión española que padecimos los latinos y la experiencia libertadora a punta de armas y machete, los colombianos hemos experimentado la guerra de los mil días[6] en la transición del siglo XIX al XX, donde nos separamos de Panamá; además, una guerra civil entre liberales y conservadores[7] que tuvo su ápice con la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, político liberal en abril de 1948 y desde ahí surgió la famosa guerrilla colombiana al mando de Manuel Marulanda alias “Tirofijo”. Vamos a cumplir 63 años consecutivos de violencia que se recalcitró con la corrupción, la pobreza, la falta de oportunidades, el narcotráfico y el paramilitarismo. Se ha librado una guerra entre colombianos y hoy se libra en las calles urbanas y en el campo.
Lo paradójico es que si vienes a Colombia[8] el único peligro que tienes es el de querer quedarte[9]. En ausencia de la violencia, la paz no sería paz y hoy mi Colombia quiere la paz y la está construyendo, desde la razón y el corazón. Tenemos la experiencia que necesita hoy México con el tema del narcotráfico y un Estado socialmente narcotizado y tenemos la experiencia que necesita el mundo con el tema ambiental y el conocimiento de nuestros hermanos de la Sierra Nevada de Santa Marta. Tenemos razón y corazón.
La razón y el corazón se armonizan por la boca y la racionalidad norteamericana se debe unir a la Suramérica emotiva por acciones re-conciliatorias motivadas por palabras de unión. Debemos aprender a pensar y sentir y con ellas actuar. En la línea del fuego de la guerra, se debe pensar y sentir y eso los colombianos lo sabemos, aunque apenas lo estemos aprendiendo. La línea del “ecuador” significa la línea de la igualdad y la boca armonizada iguala la razón y el corazón. Como colombiano que yo soy, nos apropiamos de nuestra posición geográfica y experiencia socio-política, para motivar a que sea una realidad tangible física lo que intangiblemente en el espíritu ya es, la realidad de la unión del águila y el cóndor.
Somos americanos los que nacemos desde Alaska hasta la Patagonia. La racionalidad sin corazón lleva a la demencia y algunos lo reflejan creyendo que América solo es USA.
Somos más de 500 millones de Seres Humanos en 16 países con la misma lengua española, el mismo origen ancestral y su sabiduría en la armonía con la Madre Tierra, el Padre Sol y la abuela Luna; tenemos las riquezas naturales que tanto necesita el mundo y el poder social para vivir en una Nueva Tierra donde predomine el desarrollo sostenible sustentado en una conciencia ecológica que incluya el desarrollo del Ser, el desarrollo social, el desarrollo ambiental y el desarrollo económico. Tenemos la mayor biodiversidad fuera de la naturaleza, en la muestra cultural manifestada en todas sus étnias: india, negra, mestiza, mulata entre otras y que el mundo quiere y necesita conocer.
Somos un último imperio, el Imperio Indoamericano, donde cabemos todos lo que hemos construido a América, provenientes de todo el mundo. Somos ricos en recursos humanos y naturales y solo necesitamos creer en lo nuestro. Somos el Imperio del Sol como lo expresaban los Incas, el Imperio del Amor.
Nuestros hermanos norteamericanos nos están enseñando con su experiencia que el modelo de desarrollo económico no trae la prosperidad ni la felicidad. En otras palabras, que el desarrollo económico no trae el desarrollo humano. En 2008 se incautaron 418 toneladas de cocaína[10] lo que significa que si 1gr. es una dosis personal, se incautaron 418´000.000 de dosis personales y creo que se trafica muchísimo más de lo que incauta. ¿Cuánto? No lo sé, pero muchas de esas dosis van a parar en el cerebro de millones y millones de hermanos norteamericanos que usan este tipo de drogas dado que tienen la capacidad económica para consumirlas, en contravía de su poco desarrollo humano.
La hoja de coca y las plantas sagradas en general son consumidas en la medicina tradicional chamánica y su carácter sagrado difiere mucho del consumo de cocaína industrial que hoy existe. Hablare especialmente sobre este tema en próximos días porque considero que las drogas se deben legalizar y hacer un pacto de reconciliación e indulto entre todos los actores de esta industria. Sin embargo, dejaré una pildorita. El grupo más aguerrido defensor del Islam en la edad media se les llamaba ashas o ashashins, se entrenaban en monasterios (ribaths) en devoción y en el combate y utilizaban en sus empresas de guerra el cannabis y de ahí surgió el nombre de hashish.
Cuando uno está enfermo necesita de medicinas y ellas están en la naturaleza. Cuando uno depende de las medicinas todo el tiempo, se vuelve drogo-dependiente y jamás se sanará. Hay muchos enfermos mentales drogados por la ciencia médica y no salen de su enfermedad por la drogo-dependencia y ellos lo saben, pero eso es consumo y el consumo es desarrollo económico para la industria farmacéutica.
Los hermanos norteamericanos que consumen masivamente este tipo de drogas, están enfermos emocionalmente y/o mentalmente, unos por defecto del uso de las emociones y otros por el exceso del uso racional de la mente.
Tenemos la oportunidad de crear un modelo de desarrollo sostenible que incluya lo humano y lo económico y con él, podremos construir nuevamente el Cielo en la Tierra, regresar al Edén y por eso, cuando Dios hizo al Edén, pensó en América.
Una última cosita, en la guerra de los mil días, en Colombia murieron más de 130 mil colombianos cuando solo éramos 4 millones de habitantes y el “…entonces Arzobispo de Bogotá, Monseñor Bernardo Herrera Restrepo, iluminado por una luz interior, vio que la única solución en situación tan desesperada era acudir al Sagrado Corazón de Jesús[11].
Gracias a la participación de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, mi país salió de esa guerra y gracias a esa misma iglesia, conocí por primera vez el nombre de Jesucristo en boca de mi amada madre que es devota a esta iglesia y gracias a los españoles, que trajeron esa iglesia a América, conocí a quien considero mi Maestro y soy su seguidor.
Como la magia no ha de faltar jamás y el mago conoce el poder de la palabra y la oración:
Invoco al Sagrado Corazón de Jesús para que América sea El Edén, y con su impacto social y ambiental en todo el mundo, entre toda la Humanidad construyamos el Cielo en la Tierra: la Nueva Tierra. Donde todos, absolutamente todos los que estamos vivos hoy, tenemos cabida en ella. Sólo es cuestión de creatividad emanada de la conciencia, honestidad y responsabilidad.