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domingo, 30 de octubre de 2016

Educación como sistema para mantener la ignorancia.


Educación viene del latín educatio y significa acción y efecto de dirigir para desarrollar las facultades de un niño. Ignorancia es la cualidad del que no tiene conocimiento. Una campaña educativa como "la mata que mata" es una acción dirigida para hacernos ignorantes, pues no nos permite acceder al verdadero conocimiento de estas plantas medicinales. Nos pierde la inocencia del niño que desea aprender y nos hace adultos, creyendo una mentira como una verdad. ¿Cuántos muertos y violencia se ha justificado por este tipo de educación? ¿Cuanta responsabilidad tiene el Estado Colombiano por esta violencia al promover la  ignorancia en obediencia a una lucha contra las drogas? Ni la planta de marihuana ni la planta de coca, matan. La que mata es la ignorancia y la ignorancia no exime del cumplimiento de la ley ni de la constitución ni de los derechos humanos que manda priorizar la vida por encima de todo.

Especialmente, desde los años 80, aproximadamente 40 años, tenemos una guerra fratricidia, promovida por el Estado Colombiano, donde nos matamos entre hermanos colombianos, por la lucha contra las drogas. Una guerra ordenada por los Estados Unidos: "Cuando en 1972 Richard Nixon designó a la Comisión Shafer para evaluar las consecuencias de la política de drogas de Estados Unidos, sus conclusiones indicaron que no había conexión entre el cannabis y otras formas de criminalidad. Asimismo, determinó que el alcohol era más peligroso que la marihuana y que el uso personal de esta última debía ser descriminalizado lo antes posible. Nixon, que era un cristiano devoto de muy mal carácter, se puso lívido cuando la Comisión le presentó lo que él percibía como conclusiones «antiamericanas» y se descargó vociferando una de sus tantas creencias muy arraigadas: «Todos los desgraciados que están a favor de legalizar la marihuana son judíos». Después del informe de la Comisión Shafer, la Casa Blanca actuó en oposición a sus recomendaciones. Y pocos años después, la lucha estadounidense contra el cannabis no solo iniciaría la guerra global contra las drogas, sino también, paradójicamente, la industria de la cocaína, que en los años venideros iba a convertirse en el objetivo primordial de EEUU. La historia es compleja y contradictoria. En ocasiones, esta proclamada «guerra» siguió los cambios en las amenazas militares; a veces se vio coloreada por la paranoia religiosa; con frecuencia se enraizó en un miedo genuino a la penuria social generalizada. Pero sobre todo, y a veces sin intención, fue el resultado de estrategias políticas que tenían muy poco que ver con ese objetivo expreso de combatir las drogas".(1)

¿Cuanto dolor tiene el pueblo colombiano por el mal carácter de Richard Nixón y los intereses económicos, religiosos, políticos y militares de losl EEUU? ¿Cuanto dolor hay en nuestra amada Medellín, el Valle de Aburrá y Antioquia? Nadie, nadie, nadie, tiene más derecho para hablar sobre este tema que nosotros mismos, los paisas y los que aquí han vivido. Tenemos el derecho de la vida, la libertad y la paz pero también tenemos el deber de amar y solo se ama si primero nos amamos a nosotros mismos, pues nadie puede dar, lo que no tiene. Los gobernantes que tenemos y hemos tenido, que son los que nos merecemos, para bien o para mal ¿Aman a los colombianos? ¿Se aman a sí mismos? ¿Saben que es el Amor? ¿Son éticos y lo reflejan en leyes éticas? 

Estamos en tiempos de transformación, pues hoy somos más los que hemos desarrollado el sentir y el pensar, es decir, elevar el nivel de conciencia. El mejor antídoto para salir de una educación perversa, que trata de dirigirnos a la ignorancia, es elevando nuestro nivel de conciencia. Por eso, celebro con mucha alegría la 1era. Feria Internacional del Cannabis Medicinal e Industrial, que tiene como objetivo: "Una feria para el conocimiento, los saberes y la cultura, La marihuana cuenta con múltiples beneficios, desde la medicina hasta los negocios; definitivamente, un espacio para que estudiantes, profesionales, investigadores y el público en general interesado por la temática, puedan dialogar desde un efoque académico y comercial." (2) Que conste, que nada tengo que ver con su organización, ni se quiénes lo están organizando. 

Es un paso gigante para vivir con libertad y paz. Ahora que hay un nivel de conciencia que se está elevando ¿Crees que si es medicinal es perjudicial para la salud en su uso recreativo? Todas nuestras enfermedades físicas, son el efecto de unas causas emocionales y mentales que el Estado Colombiano y los mismos EEUU deberían investigar. Como todo en la vida, el problema no es el consumo, sino el abuso y la adicción, como es el caso del abuso y la adicción al trabajo, que se degenera en la enfermedad del siglo XXI, el estrés. (3)

Este tema de la "mata que mata", es solo un ejemplo de la educación como sistema para mantener la ignorancia. Con la ignorancia, se llena de dinero el sistema de la salud, pues nadie nos enseña como mantener un cuerpo sano a través de la emoción y mente sana. El miedo ha sido una estrategia para manipular a las masas y con el miedo, llega la enfermedad emocional y mental que se refleja en lo físico. Los sistemas religiosos alimentan el miedo, pues nos separan del Amor del Creador y con ello, el poder está en manos de las jerarquías eclesiásticas. Con la ignorancia y el miedo, se dirigen campañas políticas en todo el mundo y se justifican todas las guerras. Con la ignorancia, dejamos de observar la realidad de nuestro entorno y reflexionar sobre ella. Dejamos de sentir y pensar y nos hacemos máquinas autómatas rutinarias que trabajamos para el sistema: nos levantamos, comemos, nos dormimos y el fin de semana, nos entretenemos para visitar cualquier cosa, menos nuestro interior, donde mora el Maestro Interno que observa,  cuestiona, crea, experimenta. 

Observemos nuestra realidad y sus evidencias. Nuestro mundo está en caos y necesitamos un orden espiritual que trascienda el caos religioso y político que define nuestro comportamiento social y las reglas de juego de un sistema económico que no administra con ética los recursos de la Madre Tierra ni los recursos económicos, que los sustenta en un sistema inestable como es el mercado bursátil y un sistema bancario al debe y no al haber. Elevemos nuestro nivel de conciencia para no seguir viviendo en la ignorancia y sus consecuencias y definamos embellecer estas formas del mundo, creando, innovando, reflejando la ética en la est-ética de toda forma, pues es el espejo del orden espiritual que mora en el interior de cada uno. Es tiempo de despertar y entre todos hemos creado este caos y entre todos, crearemos este nuevo orden, que este sustentado en el deber del Amor y los derechos de la libertad y la paz. 

Cada ser humano, tiene el deber de amarse a sí mismo para poder amar al prójimo y a la Madre Tierra y solo es posible, si viaja a su interior y se posa con esperanza en su corazón y razón, en su sentir y pensar y así ejercitamos, el Poder del Amor y la Fuerza de la Razón, equilibrados por el Espíritu, que inhalamos en cada Aliento que nos brinda la vida.  

(1) http://nuso.org/articulo/la-guerra-contra-las-drogas-de-richard-nixon-a-barack-obama/ 
(2) http://www.expomedeweed.com/
(3) http://www.alianza.com.pa/index.php?option=com_k2&view=item&id=68:estr%C3%A9s-la-enfermedad-del-siglo-xxi&Itemid=19&lang=es  

domingo, 9 de septiembre de 2012

Legalización de la droga (1)



Me encontré en la trilogía “Conversaciones con Dios” de Neal Donald Walsh, que la educación a los hijos, debe tener como bases la conciencia, la honestidad y la responsabilidad.
Después de reflexionar y experimentar, aprendí que era cierto. La conciencia les permite reconocer y dominar sus atributos espiritual, mental, emocional y su cuerpo físico. Con esto, religarán con la dimensión espiritual amando a Dios, aprenderán sabiduría, y con ella, unirán el corazón con la razón y cuidarán sus cuerpos físicos. Además, aprenderán a amar a su prójimo como a sí mismos. La conciencia, los acercará a sentir el verdadero mensaje del Maestro Jesucristo, aprendiendo cosas que ningún ser humano, les enseñará. La honestidad, les enseñará a experimentar vivir con la verdad y eso los hará libres. La responsabilidad, les brindará el hábito de responder por sus actos y así, ser autónomos en su proyecto de vida.
Al igual que todos los padres que leen estas reflexiones, yo amo a mis hijos y quiero lo mejor para ellos y por esta razón, como padre y colombiano, debo aportar a la invitación hecha por el Presidente de Colombia, de conversar sobre el tema de la legalización de las drogas. Con aciertos y errores, ahí voy aprendiendo a ser papá y siempre lo estaré aprendiendo,  y con este rol y la convicción de que la conciencia, la honestidad y la responsabilidad, deben ser  los principios de la actos, escribo estas reflexiones sobre este tema, que no será la única, sino la primera, y por eso esta reflexión está enumerada.
Según la Oficina contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas, encargada del Informe Mundial Sobre las Drogas 2012, (IMSD-12) las drogas  de mayor consumo a nivel mundial son la cannabis o marihuana (3,8% de la población), estimulantes de tipo anfetaminico, excluido el éxtasis (0,75%), opio – heroína (0,4%) y cocaína (0,35%) para un total del 5,3% de la población mundial. Indica además, que entre el 10% y el 13% de los consumidores de estas drogas, tienen problemas con la drogodependencia y trastornos relacionados con el consumo de drogas y 1 de cada 100 muertes de adultos, se debe al consumo de las mismas. Ellos catalogan adultos a las personas entre los 15 y 64 años. Esto indica que el 0,689% de la población adulta tiene problemas de adicción y no quiero, como ningún padre tampoco quiere, que alguno de nuestros hijos, sea el drogadicto entre 200 personas que puedan serlo. Quiero que haya cero drogadictos.
Dice el IMSD-12 que este consumo se mantiene estable desde hace 5 años, es decir, no va en aumento. El opio y la heroína se consume mayoritariamente en Asia y Europa, la cocaína en EEUU, la marihuana en África y la anfetaminica en Asia. Esto me tranquiliza un poco, dado que vivo en Colombia, el país que moralmente, tiene el derecho de hablar sobre la legalización de las drogas, por encima de cualquier país, dado que matamos 16.000 colombianos anualmente, por los problemas relacionados con la lucha contra el narcotráfico, según datos de la Policía Nacional. Esto incluye, la lucha entre las bandas que exportan droga.
La pandemia real está en la mortandad que produce la adicción al cigarrillo. En Colombia, se mueren cerca de 25.000 colombianos por año, es decir, 156,25% más de los que mueren por la violencia de la guerra del narcotráfico. Y me pregunto, ¿Porqué no prohibimos la comercialización del cigarrillo? ¿Porqué no tratamos de criminales a los que producen este producto que mata y que le adicionan nicotina para que el mercado sea más adictivo? ¿Qué decir del alcohol? ¿Cuántos enfermos del alcohol existen, cuantos mueren y cuantas tragedias personales y familiares existen por esta adicción al alcohol? Entre el cigarrillo y la lucha contra el narcotráfico y la violencia que esto genera, se mueren por año 41.000 colombianos, es decir, un lleno por año, del estadio Atanasio Girardot de la ciudad de Medellín. Y creemos que somos más civilizados que el imperio romano con su sacrificio humano en el coliseo.
A mis hijos les he enseñado que lo principal en la vida, es la vida misma. Hay que vivir, vivir y vivir, como expresión del mayor don que nos regala Dios. Les he enseñado con el ejemplo, que aún en medio de las mayores dificultades, hay que amar a Dios, a la vida y por consiguiente, a uno mismo. Les he enseñado que son seres espirituales, que experimentan la vida física; que son almas eternas y que siempre están unidas a la Consciencia Divina y por consiguiente al amor de Dios. Que jamás deben sentirse culpables, aún con los errores de sus padres y profesores, cuando por exceso de autoridad, los hagamos sentir así. Que estoy muy orgulloso de ser su papá, y que su principal Padre / Madre, es Dios. Y además, que son seres muy especiales y que nadie es igual a nadie y por consiguiente, que tengan el valor y el amor, para ser libres de pensamiento, palabra y acción.
 Y mis hijos, de 11 y 15 años, me han demostrado con testimonios de vida cotidiana y escolar, que se aman y se hacen respetar; aún de algunos profesores poco amorosos y muy autoritarios, reflejo de la mala educación de nuestro sistema educativo, que promueve el autoritarismo, el dogma, el orden por miedo y no por amor, el automatismo, la memorización y el conocimiento teórico, por encima de la experiencia sensorial, que es la principal herramienta de aprendizaje. Predomina la prohibición a la experiencia. Los educan a ser iguales y no promueven la diferencia ni mucho menos, la tolerancia en la diferencia, y por eso, no hay concertación sino obediencia, no hay conversación, reflexión ni análisis, sino memorización y repetición. En la inmensa mayoría de los colegios públicos y privados de mi Colombia, educan a nuestros hijos alineados, sentados detrás del otro por filas, viendo la espalda de un profesor que determina que es la vida. No hay ambientes de unidad, de círculos de amigos y compañeros que aprenden imaginando.
Por eso, tengo fe y confianza en Dios y en ellos, que mis hijos no sean drogadictos. Confío, que la conciencia, los haga libres. Libres de pensamiento, palabra y acción; libres de los hábitos y las adicciones que atentan contra la vida, como la adicción a la racionalidad o alguna droga.
Debo ser honesto con mis hijos y por eso, no quiero tapar el sol con un dedo. Las drogas psicoactivas existen, han existido y existirán. El opio, la coca, la marihuana, son plantas como muchas otras, que han existido antes de que la Humanidad las conociera. Son naturales y como enseño conciencia, les digo que no hay nada por fuera de Dios. Dios es Todo y nada hay por fuera de él. Les enseño que la mata no mata, como una publicidad que ponían a un niño a afirmar eso. Los usos del cáñamo son enormes y la sanación mental por el uso medicinal de las plantas es conocida por el sistema de salud actual, pero no es conveniente reconocerla, al fin de cuentas, están sujetas a la industria farmacéutica, una de las dos más grandes del mundo, al lado de las armas. ¿Qué pensamos de los drogodependientes de las drogas farmacéuticas?
Mis hijos están en la edad que debo conversar con ellos sobre la droga y desde mi experiencia, educarlos sobre su consumo y la importancia vital de tener templanza y amor a Dios y a sí mismos, para no ser adictos a ellas; también amor a los demás, para que con su testimonio, no hacer adictos a otros. Ellos tendrán la libertad de consumirlas o no, porque no puedo tapar el sol con un dedo y no puedo encerrar a mis hijos, en una urna de cristal, a espaldas de la realidad. No puedo estar vigilándolos cuando salgan con sus amigos, sus compañeros de colegio, sus vecinos, cuando salga a la calle y vean a otros consumir cigarrillo, alcohol y droga. Por eso, debo darles herramientas de vuelo para que vuelen alto y libres, con conciencia, honestidad y responsabilidad. Y pido a Dios que me los proteja, y que nunca caigan en ninguna adicción y si caen, que me les de sabiduría para salir de ellas.
No creo en la educación del miedo y por eso, no me gusta prohibir nada. Creo en la educación del amor y por eso, me gusta la experiencia de la conciencia, la honestidad y la responsabilidad. Mis hijos, no son míos, son de Dios y el les dio la vida y por eso, solo quiero que aprendan a vivir. ¿Será que con tanta prohibición, mala educación y pésimo ejemplo de los adultos, con nuestras guerras e insostenibilidad ambiental e inequidad social y la falta de oportunidades, son tan rebeldes y violentos nuestros hijos?
Gracias a Dios, por ahora, mis hijos no son rebeldes ni violentos.
Creo que debemos trascender la muerte y la adicción del cigarrillo, el alcohol y la droga. Y para eso, la educación para la vida, y la legalización de las drogas, son de vital importancia para una nueva realidad, construida en medio de la seguridad, prosperidad y equidad social, con principios en el amor, la libertad y la paz.
“Hay suficiente de todos para todos”, conversaba Dios con Neal, y la legalización de las drogas, debe arrojar seguridad, prosperidad y equidad social para todos los involucrados en este negocio que hoy es ilícito para las leyes del hombre. Y también debe arrojar seguridad, prosperidad y equidad social, para todas las víctimas, como son la inmensa mayoría de los colombianos que vivimos en medio de la violencia y con miedo, por mandatos extraños de países lejanos, que tienen otras agendas mundialistas, y que poco les importa la matanza entre colombianos.
Presidente Santos, yo no voté por usted pero voté y creo que el único sistema político y social que puede promover el amor, la libertad y la paz, es el democrático. Lo felicito y lo apoyo por el inicio de las conversaciones con la guerrilla, por tratar el tema del narcotráfico y la legalización de las drogas, por conversar para la construcción de la paz y por visitar y atender con sus palabras de sabiduría, a nuestros hermanos Mamos, de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Mi aporte como padre y colombiano, son estas reflexiones que hoy empiezan sobre este tema de legalización de las drogas. Yo soy un puente, soy visionario y enlazador de mundos y por eso, utilizo este blog para tejer redes sociales. Invito a quienes sientan que estas reflexiones pueden generar acción, conciencia colectiva, para que me contacten y como director de la fundación Visión Planeta Azul, pongo mi quehacer al servicio de la comunidad pública, empresarial y social, para que construyamos un nuevo equilibrio de estos sectores, y con conciencia, honestidad y responsabilidad, transformemos a Colombia en un país viable, sostenible y sustentado en el desarrollo del ser humano. Podemos potenciarnos ante el mundo; dando ejemplo, de cómo salimos de la oscuridad hacia la luz, en forma autónoma, pensando y sintiendo como colombianos, con verdadera dignidad, de cara al mundo.
Su amigo
ALARAMON