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domingo, 10 de noviembre de 2013

La industria que verdaderamente mata

Me da mucha vergüenza escuchar por la radio colombiana, una propaganda contra las drogas, donde se escucha la voz de un niño expresando "la mata que mata", haciendo referencia a la marihuana o a la hoja de coca. No he visto la primera mata de marihuana o coca que se levante de sus raíces y mate. Por el contrario, si he visto como una industria tabacalera, mata diariamente a 72 colombianos, 26.000 al año, lo que representa el 15,9% del total de muertes en el país, y una autoridades, dandole un premio como mejor industrial o empresario, al Presidente de Coltabaco.

Esa doble moral era propia en el modelo de desarrollo con base en el crecimiento económico. Por un lado, la lucha contra las drogas, eleva los precios de la droga en las calles de los países consumidores, de tal manera,  que la economía se alimenta de un dinero circulante abundante, proveniente de una ley corrupta, violenta e inequitativa. ¿Cuando se coge un capo de un cartel de EEUU? ¿Existe carteles en EEUU? Donde se queda la mayor cantidad de dinero, en el negocio del narcotráfico, ¿en los países productores o en los consumidores?. Por otro lado, la industria del tabaco, representa dividendos a la industria de la salud, pues se gasta anualmente $4,2 billones de pesos para tratar a la enfermedad de los 26.000 enfermos que luego fallecen, que sumados a los dividendos de la industria tabacalera, representan ingresos para el fisco colombiano.

¿Qué podríamos hacer para la construcción de equidad social con esos 4,2 billones de pesos anuales?

La sociedad está tan educada o conductada por los intereses de este modelo de desarrollo, que la inmensa mayoría trata mal al que fuma marihuana, al referirse a él como marihuanero que es sinónimo de pendenciero, delincuente, antisocial, criminal, mientras se fuman un cigarrillito en las mañanas en la oficina, con un tintico, antes de trabajar, para "despertar" y ser más productivo y la señora de los tintos, le lleva el infaltable compañero del cigarrillo del gerente, a su lujosa oficina. Estos fumadores moralistas, matan anualmente a 3.044 colombianos por tabaquismo pasivo.

El 5% del peso de la hoja de tabaco, es nicotina que es un potente veneno, que en bajas dosis  se convirte en estimulante y es una de las drogas más adictivas del mundo, causante de la adicción de los 26.000 fumadores que anualmente se mueren en Colombia y de los adictos del mundo, que representan la mayor proporción de causas de muertes en el mundo. ¿Cuál es la mata que mata?

Solo quiero referirme al cigarrillo, por la noticia de esta semana, que paso de agache en los medios de comunicación y que solo generó, uno que otro comentario en los comensales de los bares que acompañan sus traguitos con un cigarrillito. ¿Traguito? ¿Es la otra industria que mata pero que la requerimos, para que los padres de familia de los colombianos, se alcoholicen y así, poder pagar a los profesores de sus hijos, en las escuelas públicas?

Los que hacen las leyes para luchar contra las drogas, son los mismos que las hacen para apoyar la industria tabacalera y del alcohol, y son los mismos que crean las leyes que determinan, que con los impuestos al consumo de las bebidas embriagantes, se pague a los profesores de las escuelas públicas, que les deben enseñar a los menores de edad, que el consumo del tabaco y el alcohol, está prohibido para ellos, más no para sus padres. Son los mismos legisladores, que obligan a etiquetear en las cajas de cigarrillo, que su consumo es dañino para su salud y las acompañan de fotos bastantes morbosas y son los mismos que legislan, que se debe etiquetear en las botellas embriagantes, que el exceso del alcohol, también es perjudicial para la salud.

Diran algunos, que si nos hemos equivocado con la legalización del tabaco y del alcohol, pues no debemos equivocarnos con la legalización de las drogas. Este argumento, es como el de la avestruz que entierra su cabeza para no ver el peligro. El problema del consumo de tabaco, alcohol y droga no se resuelve con la prohibición, es más, con prohibir no se resuelve nada, por el contrario, la prohibición es un ingrediente que tiene el ser humano para hacer lo que se le prohíbe.

El problema no es el consumo, es el abuso y la falta de pedagogía sobre su uso.

Desde la cultura ancestral de nuestros padres indígenas, el tabaco, la coca y la marihuana, junto con otras plantas que alteran la conciencia, son Plantas Sagradas, Plantas Medicinales.

Alterar la conciencia no es un problema, por el contrario, no alterarla en esta sociedad, es el problema. De ahí surge la demencia, el de-mente, que disocia la razón del corazón, el pensar del sentir, ambas atributos de la mente. Al disociar su mente, la desarmoniza y enferma su cuerpo mental, emocional y físico. Y el demente, encuentra en su propia razón y lógica, la causa de su actuar, olvidándose del sentir del corazón, que nos unifica a los unos con los otros, a través del Amor, empezando por el Amor a sí mismo. De los 26.000 fumadores muertos, 6.776 mueren por problemas cardiacos relacionados con el tabaco y cabe recordar, que el centro energético del corazón,cuya esencia es el Amor, afecta a corazón y pulmones, la esencia del fumador de cigarrillo.

Esta sociedad abriga a la razón y desprecia al corazón, y ahí surge la demencia, que cuando es colectiva, sus síntomas se popularizan y se mimetizan entre todos, creyendo que somos una sociedad sana, cuando la verdad, es que estamos enfermos y adictos a algo externo a nosotros mismos. El egoísmo y la codicia al dinero, es una adicción, al igual que el poder.

Para amarnos, debemos empezar a comprender quienes somos realmente y es ahí donde surge, la importancia de la espiritualidad y la conciencia. Salir de la mediocridad, es decir, del medio que nos someten a estar los que ostentan la adicción del dinero y del poder, solo es posible a través de la espiritualidad y la conciencia.

La glándula asociada con la entrada del alma y el conocimiento espiritual, se llama glándula pineal. Esta es la glándula que segrega la molécula dimetiltriptamina (DMT), el ingrediente activo de la Ayahuasca, la planta más sicodélica del mundo. La DMT es una substancia producida por el cuerpo humano, y es producida en grandes cantidades al nacer, al meditar, y en la muerte. En la glándula pineal y su relación directa con el sistema endocrino, podemos producir DMT y sanarnos, amandonos a través de los procesos espirituales de la meditación y aprendiendo a sentir y pensar, que es el desarrollo de la conciencia.

Los ancestros indígenas y la humanidad entera, ha buscado en las Plantas Sagradas, el camino de regreso a casa, el regreso a nuestra Magna Presencia de Dios, el Cristo Interno, la Luz. Y en el camino, cuando se comprende a través de las experiencias de los estados alterados de conciencia, que la DMT está en nuestro interior, se cesa ese camino y se emprende el camino interior, por medios personales y es ahí donde surge el Maestro Ascendido.

Los rituales a Baco, los rituales alrededor del fuego y el tabaco, el consumo de Plantas Sagradas, así como los rituales en los Templos del Amor, rituales al Sol, la Luna y la menstruación, la meditación profunda como lo enseño el Maestro Jesucristo, al predicar sobre la oración, son experiencias espirituales que activan DMT y nos conducen a sentir y pensar sobre nuestra cotidianidad y al encuentro con el Dios Padre / Madre, trascendiendo el monopolio de lo patriarcal por la comunión de lo patriarcal con lo matriarcal. Estas son experiencias propias del nuevo modelo de desarrollo, el Desarrollo Sostenible, sustentado en el Desarrollo del Ser Humano, que nos llevara de la razón al corazón y con él, la Salvación de la Humanidad. Y se me queda en el tintero, la agroindustria sostenible del cañamo.

¿Cual será la industria que verdaderamente mata?

domingo, 9 de septiembre de 2012

Legalización de la droga (1)



Me encontré en la trilogía “Conversaciones con Dios” de Neal Donald Walsh, que la educación a los hijos, debe tener como bases la conciencia, la honestidad y la responsabilidad.
Después de reflexionar y experimentar, aprendí que era cierto. La conciencia les permite reconocer y dominar sus atributos espiritual, mental, emocional y su cuerpo físico. Con esto, religarán con la dimensión espiritual amando a Dios, aprenderán sabiduría, y con ella, unirán el corazón con la razón y cuidarán sus cuerpos físicos. Además, aprenderán a amar a su prójimo como a sí mismos. La conciencia, los acercará a sentir el verdadero mensaje del Maestro Jesucristo, aprendiendo cosas que ningún ser humano, les enseñará. La honestidad, les enseñará a experimentar vivir con la verdad y eso los hará libres. La responsabilidad, les brindará el hábito de responder por sus actos y así, ser autónomos en su proyecto de vida.
Al igual que todos los padres que leen estas reflexiones, yo amo a mis hijos y quiero lo mejor para ellos y por esta razón, como padre y colombiano, debo aportar a la invitación hecha por el Presidente de Colombia, de conversar sobre el tema de la legalización de las drogas. Con aciertos y errores, ahí voy aprendiendo a ser papá y siempre lo estaré aprendiendo,  y con este rol y la convicción de que la conciencia, la honestidad y la responsabilidad, deben ser  los principios de la actos, escribo estas reflexiones sobre este tema, que no será la única, sino la primera, y por eso esta reflexión está enumerada.
Según la Oficina contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas, encargada del Informe Mundial Sobre las Drogas 2012, (IMSD-12) las drogas  de mayor consumo a nivel mundial son la cannabis o marihuana (3,8% de la población), estimulantes de tipo anfetaminico, excluido el éxtasis (0,75%), opio – heroína (0,4%) y cocaína (0,35%) para un total del 5,3% de la población mundial. Indica además, que entre el 10% y el 13% de los consumidores de estas drogas, tienen problemas con la drogodependencia y trastornos relacionados con el consumo de drogas y 1 de cada 100 muertes de adultos, se debe al consumo de las mismas. Ellos catalogan adultos a las personas entre los 15 y 64 años. Esto indica que el 0,689% de la población adulta tiene problemas de adicción y no quiero, como ningún padre tampoco quiere, que alguno de nuestros hijos, sea el drogadicto entre 200 personas que puedan serlo. Quiero que haya cero drogadictos.
Dice el IMSD-12 que este consumo se mantiene estable desde hace 5 años, es decir, no va en aumento. El opio y la heroína se consume mayoritariamente en Asia y Europa, la cocaína en EEUU, la marihuana en África y la anfetaminica en Asia. Esto me tranquiliza un poco, dado que vivo en Colombia, el país que moralmente, tiene el derecho de hablar sobre la legalización de las drogas, por encima de cualquier país, dado que matamos 16.000 colombianos anualmente, por los problemas relacionados con la lucha contra el narcotráfico, según datos de la Policía Nacional. Esto incluye, la lucha entre las bandas que exportan droga.
La pandemia real está en la mortandad que produce la adicción al cigarrillo. En Colombia, se mueren cerca de 25.000 colombianos por año, es decir, 156,25% más de los que mueren por la violencia de la guerra del narcotráfico. Y me pregunto, ¿Porqué no prohibimos la comercialización del cigarrillo? ¿Porqué no tratamos de criminales a los que producen este producto que mata y que le adicionan nicotina para que el mercado sea más adictivo? ¿Qué decir del alcohol? ¿Cuántos enfermos del alcohol existen, cuantos mueren y cuantas tragedias personales y familiares existen por esta adicción al alcohol? Entre el cigarrillo y la lucha contra el narcotráfico y la violencia que esto genera, se mueren por año 41.000 colombianos, es decir, un lleno por año, del estadio Atanasio Girardot de la ciudad de Medellín. Y creemos que somos más civilizados que el imperio romano con su sacrificio humano en el coliseo.
A mis hijos les he enseñado que lo principal en la vida, es la vida misma. Hay que vivir, vivir y vivir, como expresión del mayor don que nos regala Dios. Les he enseñado con el ejemplo, que aún en medio de las mayores dificultades, hay que amar a Dios, a la vida y por consiguiente, a uno mismo. Les he enseñado que son seres espirituales, que experimentan la vida física; que son almas eternas y que siempre están unidas a la Consciencia Divina y por consiguiente al amor de Dios. Que jamás deben sentirse culpables, aún con los errores de sus padres y profesores, cuando por exceso de autoridad, los hagamos sentir así. Que estoy muy orgulloso de ser su papá, y que su principal Padre / Madre, es Dios. Y además, que son seres muy especiales y que nadie es igual a nadie y por consiguiente, que tengan el valor y el amor, para ser libres de pensamiento, palabra y acción.
 Y mis hijos, de 11 y 15 años, me han demostrado con testimonios de vida cotidiana y escolar, que se aman y se hacen respetar; aún de algunos profesores poco amorosos y muy autoritarios, reflejo de la mala educación de nuestro sistema educativo, que promueve el autoritarismo, el dogma, el orden por miedo y no por amor, el automatismo, la memorización y el conocimiento teórico, por encima de la experiencia sensorial, que es la principal herramienta de aprendizaje. Predomina la prohibición a la experiencia. Los educan a ser iguales y no promueven la diferencia ni mucho menos, la tolerancia en la diferencia, y por eso, no hay concertación sino obediencia, no hay conversación, reflexión ni análisis, sino memorización y repetición. En la inmensa mayoría de los colegios públicos y privados de mi Colombia, educan a nuestros hijos alineados, sentados detrás del otro por filas, viendo la espalda de un profesor que determina que es la vida. No hay ambientes de unidad, de círculos de amigos y compañeros que aprenden imaginando.
Por eso, tengo fe y confianza en Dios y en ellos, que mis hijos no sean drogadictos. Confío, que la conciencia, los haga libres. Libres de pensamiento, palabra y acción; libres de los hábitos y las adicciones que atentan contra la vida, como la adicción a la racionalidad o alguna droga.
Debo ser honesto con mis hijos y por eso, no quiero tapar el sol con un dedo. Las drogas psicoactivas existen, han existido y existirán. El opio, la coca, la marihuana, son plantas como muchas otras, que han existido antes de que la Humanidad las conociera. Son naturales y como enseño conciencia, les digo que no hay nada por fuera de Dios. Dios es Todo y nada hay por fuera de él. Les enseño que la mata no mata, como una publicidad que ponían a un niño a afirmar eso. Los usos del cáñamo son enormes y la sanación mental por el uso medicinal de las plantas es conocida por el sistema de salud actual, pero no es conveniente reconocerla, al fin de cuentas, están sujetas a la industria farmacéutica, una de las dos más grandes del mundo, al lado de las armas. ¿Qué pensamos de los drogodependientes de las drogas farmacéuticas?
Mis hijos están en la edad que debo conversar con ellos sobre la droga y desde mi experiencia, educarlos sobre su consumo y la importancia vital de tener templanza y amor a Dios y a sí mismos, para no ser adictos a ellas; también amor a los demás, para que con su testimonio, no hacer adictos a otros. Ellos tendrán la libertad de consumirlas o no, porque no puedo tapar el sol con un dedo y no puedo encerrar a mis hijos, en una urna de cristal, a espaldas de la realidad. No puedo estar vigilándolos cuando salgan con sus amigos, sus compañeros de colegio, sus vecinos, cuando salga a la calle y vean a otros consumir cigarrillo, alcohol y droga. Por eso, debo darles herramientas de vuelo para que vuelen alto y libres, con conciencia, honestidad y responsabilidad. Y pido a Dios que me los proteja, y que nunca caigan en ninguna adicción y si caen, que me les de sabiduría para salir de ellas.
No creo en la educación del miedo y por eso, no me gusta prohibir nada. Creo en la educación del amor y por eso, me gusta la experiencia de la conciencia, la honestidad y la responsabilidad. Mis hijos, no son míos, son de Dios y el les dio la vida y por eso, solo quiero que aprendan a vivir. ¿Será que con tanta prohibición, mala educación y pésimo ejemplo de los adultos, con nuestras guerras e insostenibilidad ambiental e inequidad social y la falta de oportunidades, son tan rebeldes y violentos nuestros hijos?
Gracias a Dios, por ahora, mis hijos no son rebeldes ni violentos.
Creo que debemos trascender la muerte y la adicción del cigarrillo, el alcohol y la droga. Y para eso, la educación para la vida, y la legalización de las drogas, son de vital importancia para una nueva realidad, construida en medio de la seguridad, prosperidad y equidad social, con principios en el amor, la libertad y la paz.
“Hay suficiente de todos para todos”, conversaba Dios con Neal, y la legalización de las drogas, debe arrojar seguridad, prosperidad y equidad social para todos los involucrados en este negocio que hoy es ilícito para las leyes del hombre. Y también debe arrojar seguridad, prosperidad y equidad social, para todas las víctimas, como son la inmensa mayoría de los colombianos que vivimos en medio de la violencia y con miedo, por mandatos extraños de países lejanos, que tienen otras agendas mundialistas, y que poco les importa la matanza entre colombianos.
Presidente Santos, yo no voté por usted pero voté y creo que el único sistema político y social que puede promover el amor, la libertad y la paz, es el democrático. Lo felicito y lo apoyo por el inicio de las conversaciones con la guerrilla, por tratar el tema del narcotráfico y la legalización de las drogas, por conversar para la construcción de la paz y por visitar y atender con sus palabras de sabiduría, a nuestros hermanos Mamos, de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Mi aporte como padre y colombiano, son estas reflexiones que hoy empiezan sobre este tema de legalización de las drogas. Yo soy un puente, soy visionario y enlazador de mundos y por eso, utilizo este blog para tejer redes sociales. Invito a quienes sientan que estas reflexiones pueden generar acción, conciencia colectiva, para que me contacten y como director de la fundación Visión Planeta Azul, pongo mi quehacer al servicio de la comunidad pública, empresarial y social, para que construyamos un nuevo equilibrio de estos sectores, y con conciencia, honestidad y responsabilidad, transformemos a Colombia en un país viable, sostenible y sustentado en el desarrollo del ser humano. Podemos potenciarnos ante el mundo; dando ejemplo, de cómo salimos de la oscuridad hacia la luz, en forma autónoma, pensando y sintiendo como colombianos, con verdadera dignidad, de cara al mundo.
Su amigo
ALARAMON